Oficio sin beneficio

Forbes 37 / Octubre 2016

A menudo los dejo estupefactos. Lo noto en sus caras. Cuando en alguna conferencia me da por decir que una cosa es trabajar y otra, ganarse la vida. Que una cosa es un oficio y otra, llegar a fin de mes. Pido perdón si a alguien le hice pupa. Suelo poner como ejemplo al poeta. ¿A que ningún poeta que se precie dejaría de escribir porque sus rimas no le permitiesen pagar la hipoteca? ¿A que si un poeta abandona el oficio porque es poco rentable no te leerías nunca un libro suyo?

En esas ando yo con mis quijotadas cua me da por pensar en alguno de los oficios que susc · iría con gusto para vivir otras vidas. Ahí van algunos 1 te apetece, proponme otro a través de mi cuenta de Twitter.

Porteador (yo no sería trapecista sin el de mi confianza). Bongosero en La Habana. Farero en Cabo de Palos. Hombre Bala en el Circo Ringling. Sparring de Legrá. Limpiabotas en el Palace. Vendedora de lotería a comisión en la puerta de Hacienda (¡qué grande eres, Pilar!). Paseador de chuchos en El Retiro. Enterrador en el Cementerio Civil. Trilero en El Rastro. La clá en la Fashion Week. Plañidera a domicilio. O periodista en Forbes.


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