Conversaciones de Bar: Sacha Hormaechea

El podcast de Tapas y Cervezas Ambar dedica su segundo capítulo a Sacha Hormaechea, uno de nuestros grandes cocineros.

‘Conversaciones de bar’, el podcast de charlas bien tiradas de Tapas y Cervezas Ambar, nació (la semana pasada) con un cometido muy claro: poner en valor el bar como pieza fundamental del engranaje social y cultural. ¿Cómo? A través de entrevistas desenfadadas, pero íntimas, con personajes que consideramos interesantes y carismáticos y que, a su vez, encarnan de alguna manera esos grandes valores que se dan en los bares. Esos lugares (y qué lugares…) que forman parte de nuestra vida y en los que hemos vivido muchos de los momentos más importantes de nuestra existencia.

En la primera entrega de estas conversaciones, que están conducidas por Andrés Rodríguez, presidente de Spainmedia y director de Tapas Magazine, Carlos Galán, CEO y fundador de la discográfica Subterfurge, sacó una idea en claro: no hay mala memoria en los bares, todo el mundo tiene cierta simpatía por esos lugares que han curado tantos problemas personales de todo tipo. Y es que según un estudio de Cervezas Ambar, más de la mitad de los españoles afirman que su vida sería más triste sin ellos. Y a nosotros no nos extraña en absoluto: siempre hemos sido de acabar en el bar.

Sacha Hormaechea, nuestro segundo parroquiano

En esta ocasión, y aprovechando que hoy se celebra el Día Internacional de la Cerveza, levantamos el cierre de ‘nuestro bar’ para compartir cañas y buena charla con el gran Sacha Hormaechea, mucho más que cocinero, fotógrafo, periodista y radiofonista. El carismático chef, que tomó hace tiempo el relevo del restaurante de sus padres con total solvencia, recuerda mientras charla con Andrés Rodríguez que, mucho antes de que sus progenitores montasen la botillería, él ya llevaba los bares en los genes.

«Yo ya iba antes a los bares solo, cuando me encargaban que me fuera a por una botella de vino al local de en frente. E iba solo porque ahí nunca te podía pasar nada», comenta. Nada malo, obviamente, como pasa hoy en su bistrot, ubicado en un callejón de Chamartín: en Sacha nunca dejan de suceder cosas (buenas, claro…), sobre todo en torno a la mesa.

De hecho, todo el que conozca un poco su restaurante, y a su propietario, sabe que allí sabes a qué hora y con quién entras pero no cuándo ni con quién saldrás. «En los bares puede pasar de todo porque eres libre. Lo que importa es que te dejen ser tú mismo», señala. «Cualquier bar es bueno si estás con tu gente. Y si no, puedes tener la suerte de que alguno de los que están en la barra se pueden convertir fácilmente en ella», añade. La conversación no tiene desperdicio. Una charla tan refrescante como una cerveza bien fría en este caluroso verano. Salud.

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