Vasos vacíos

¿Tu vaso está medio vacío o medio lleno? No hay mejor caldo de cultivo para la creatividad, incluida la financiera, que los tiempos de turbulencias. Así que a este lado de las páginas, donde vivimos los que hacemos Esquire, los ojos nos brillan más en tiempos de crisis mediáticas, y por eso compartimos contigo algunas de nuestras razones para disfrutar (juntos) lectores, periodistas, fotógrafos y anunciantes de la bendita recesión. Has leído bien. Ben-di-ta-Re-ce-sión. Fíjate bien. Aunque para muchos es tremenda la que cae, a mí me gusta que llueva, y parece que moja a gusto de casi todos. Y no hay mal que por bien no venga. Habrá menos medusas en el Mediterráneo por la barrera de agua dulce, así que bañarse desnudo no será el deporte de riesgo que hemos practicado los últimos años.

Pero hay mejores noticias. El Internet del AVE es de alta velocidad. En el cielo han vuelto los cuchillos de verdad a los aviones, por lo que dejaremos de sentirnos ridículos con un tenedor de metal en una mano y un plástico en la otra. Tengo amigos que se han comprado un piso en Manhattan (apartamento pequeñito cerca de Madison, ya sabes que siempre se revaloriza), te ofrecen las llaves y no piden a cambio que les traigas un iPhone. Steve Jobs se ha enrollado, y al calorcito de nuestra portada lo vende más barato aquí que allí.

Es decir, son buenos tiempos para invertir. Los constructores españoles mandan la pasta a Rumanía. Mientras, Warren Buffett busca empresas españolas que facturen más de 50 millones de euros. Y lo hace con 77 años. Sin ninguna prisa. Tiene todo el tiempo del mundo porque, según dice, en España se vivirá mucho mejor dentro de diez años que ahora. Ya existimos para Tom Waits, que nos coloca en el firmamento de su gira, y Springsteen volverá a calentar en los camerinos del Bernabéu, Anoeta y el Camp Nou para

recordarnos que si hay una empresa donde es complicado ganarse el liderazgo imprescindible en todo buen jefe es en una banda de rock ‘n’ roll.

Zidane ha salido de su escondrijo. Nuestro mail revienta de propuestas editoriales y respondemos a todos, porque el entusiasmo se contagia. Es cierto que hay cosas que joden y te dan ganas de colgar los hábitos. Ken Follet vende un millón de libros en España de la segunda parte de Los pilares de la Tierra, y aún no habla español. ¡Coño, Ken, un esfuerzo!

En Formentera este agosto piden 600 euros al día por una casa payesa. El Taj Mahal ya no acepta dólares para pagar la entrada y hay que llevar todo en rupias. Y todos los portales tienen un letrero naranja fosforito que anuncia que se vende algo. Pero, ¿habéis pensado en el que fabrica los carteles? Ése no protesta. Se está hinchando. Por qué cojones no se me ocurrió a mí…

Artículo publicado en Esquire por Andrés Rodríguez

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