Una noche cualquiera en el Toni2

Sé que lo sabes. Porque te he visto cantar allí. Y también pelearte al día siguiente con los efluvios de la ginebra barata, jurándote a ti mismo que no volverás, mintiéndote como si no te conocieras, porque es inútil, ya sabes que al Toni2 se regresa siempre. Se regresa porque el Toni2 es un dispensario, una farmacia, un masaje para los dolores del espíritu a base de cantantes improvisados, tres pianistas en nómina y una legión de camareros que se las saben todas.

A la puerta del Toni2, (calle Almirante 9, Madrid, 12 euros con consumición incluida) se llama cuando se quiere olvidar un amor, cuando se quiere cantar para burlar la vida o cuando el chunda chunda de la noche madrileña te produce hartazgo.

El Toni2 es el mejor bar cantante de Madrid (ya, ya se que Lady Pepa puede arrebatarle el puesto en el ranking de canalleo). Todas las noches allí se parecen, borrachos y cantantes se entremezclan como si fuesen cuadrilla. La crónica de anoche habla de una cola, con guiris que ya lo comparten en Facebook, y una ridícula catenaria para ordenar a los que no quieren consumir, para respetar el aforo. Los puretas dirán que ellos lo descubrieron y que ya no es lo que era, pero eso no es más nostalgia barata. La crónica de anoche habla de Carlos Bardem jaleando al pianista con la última de su tocayo Gardel. Habla de un sobón que le iba tocando el culo a casi todas las mujeres y todo el bar se había dado cuenta hasta que un guiri lo sacó a hostias a eso de las cuatro ayudado por uno de los impertérritos camareros que no pestañean en restregarse con la clientela para seguir el último gintonic. En el Toni2 no dejan pasar gentuza. Hasta aquí podíamos llegar. El Toni2 es un bar de gentuza, pero con modales. Durante la trifulca, nadie, nadie dejó de cantar.

El piano de cola es la columna vertebral del Toni2. La front row son los taburetes que te permiten apoyar las copas sobre la tapa y ver frente a frente el dolor en la mirada de los cantantes que espantan sus miedos con el estribillo del La, la, la (¡cómo te queremos Massiel!), el New York, New York y hasta el Maldito Duende.

Las parejas se arrullan cuando el Roberto Carlos local entona El gato que está triste y azul. Los amigos exaltan su amistad a golpe de abrazo etílico y los cantantes viven su minuto de gloria lejos de la fría fama del instagram.

La foto fija dejaría patidifuso a Federico Fellini, haría sonreír en su memoria a Luis Carandell y le ofrecería a Gomaespuma más de mil razones para el regreso a las ondas que todos esperamos.

El Toni2 es un bar de empujones en el que los camareros se deslizan con galantería entre los cuerpos sudorosos de la clientela armados con el TPV (terminal punto de venta) para que la Visa escupa la pasta sin que el cliente pierda el estribillo. El Toni2 es el templo de los pisotones. A él acuden Mario Testino y Soraya Sáenz de Santamaría (cuenta la leyenda que lo intentó con Como una ola de la Jurado pero que tuvo que tirar de móvil porque no se acordaba de la letra). Un sitio en el que está mal visto hacer fotos, como es de mal gusto disparar el flash en entierros y en burdeles. ¡Deja de grabarlo todo hostias, aquí se viene a cantar! Uno va allí a cantar y a que le soben. A beber y a que le empujen. A darse cuenta que ha olvidado las letras que se sabía. Los tres himnos que ponen el local boca abajo son Mediterráneo (para la que pido en change.org que sea himno oficial de las Españas), la ranchera Y nos dieron las 10 y el celebrado 19 días y 500 noches. En el Toni2 Serrat manda, pero Sabina reina. Joaquín, avisa el día que vayas que busco taburete de primera fila.

Cuando escucho nombrar la calle Almirante 9 mi corazón repiquetea porque allí, en el segundo piso, durante cinco años imaginamos Esquire, adaptamos Harper´s Bazaar, rechazamos (en primera instancia) la propuesta de Forbes y nos comprometimos con Robb Report. La pija Almirante 9 fue nuestra redacción, en dos plantas, cuatro pisos, y allí ame, contraté, despedí, firmé artículos y contratos, perdí dinero y también ganamos un poco para mudarnos a Doctor Fourquet.

Para los que no nos visitaron en aquellos primeros cinco años de Spainmedia, la calle Almirante en su número 9, en los bajos, es la entrada del Toni2, el mejor bar cantante de Madrid, qué digo, el mejor bar cantante del Mundo (mundial). Gracias de corazón a Fernando Tejero Cadenas, fundador, primero del Toni1 en la calle Lagasca y desde 1979 el Toni2. Cualquier noche nos vemos. Si me cuentas que leíste el artículo pago yo la ronda.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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