Boquiabierto en el museo

Tapas 63 / Mayo 2021

Se viene arriba el comensal, que se gana la vida editando, cuando en la librería de un museo una mujer le interpela con educación: «Es usted el señor de Tapas». Siempre pienso que es por las gafas, porque con el rostro en plan bandolero, para no infectar ni que me infecten, no es posible reconocer a nadie.

El subidón de vanidad camufla el cabreo de que me vean como un señor, cuando yo en el mejor de los casos admitiría una adolescencia tardía. Pero me pongo tan contento que me dan ganas de invitarla a comer, pero no son horas.

La revista que tienes entre tus manos se codea en el museo con los mejores libros de arte, arquitectura, diseño y gastronomía. No me atrevo a decirlo, pero sueño con que la pongan en el delantero de caja, donde están las gamitas con forma de museo, los sacapuntas personalizados, los cachivaches de la cultura. Fabulo con comisionada: si me vendes una, unas bravas; si me vendes diez, unas cañas; si vendes cien, nos vamos a Ponzano; si vendieras mil, a la mesa de la cocina de Arzak. No me da tiempo a pensar tantas cosas, las pensé luego.

Me dice la mujer que nos lee, que le gusta mucho la revista, que es muy fresca (así deben ser las revistas, como las verduras) y que sigue mis cartas. Ignoro si leerá ésta. Si lo hace queda por escrito mi agradecimiento y le pido que lo divulgue, que lo grite a los cuatro vientos, que conocer a una lectora es como un relámpago, me deja boquiabierto.
En mayo la Loren se irá del museo y llegará Paca la Piraña. Así ha sido este mes de lluvias y saludos.


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