Buon appetito, Giorgio!

El lujo ya no es tener un traje, un reloj o un coche de una determinada marca. El lujo es mucho más. Es un estilo de vida. Y como tal, una experiencia. Por eso no es de extrañar que las grandes marcas del sector estén apostando por ir un paso más allá y expandirse hacia divisiones que permitan a su cliente habitual disfrutar de una auténtica experiencia de lujo 360. Y en ese sentido, la gastronomía es un territorio fundamental. Chanel, Bvlgari, Burberry, Ralph Lauren … cada vez son más las firmas del mundo de la moda que ofrecen la posibilidad de darse un festín de lujo en sus restaurantes, cafeterías, hoteles y coctelerías. Según un reciente estudio de la consultora de lujo Bain & Company, la industria del turismo de clase alta sigue creciendo gracias a «la creación de un apetito de experiencias de lujo de 360 grados». Los hoteles, por ejemplo, ya no pueden ofrecer simplemente alojamiento y un buen restaurante. El cliente premium quiere eso y mucho más, como la visita privada a La última cena de Da Vinci que organizaba el hotel Bvlgari de Milán, o el lifestyle manager para aprovechar al máximo la visita en Dubái disponible en el Armani
Hotel del emirato.

El nombre de Giorgio Armani (Piacenza, 1934) no solo evoca un sello de estilo muy característico y reconocible de las pasarelas internacionales; también nos hace pensar en elegancia, en disfrutar de la buena vida, y en Italia. Visto así,
era difícil que el diseñador no se animara a extender su emporio al campo de la gastronomía, y de hecho, fue el primero en aventurarse. Fue en el año 2000 cuando abrió sus puertas en Milán el Emporio Armani Caffe, el primer impulso en el sector gastronómico de la firma italiana, que hoy alcanza ya una veintena de locales repartidos por todo el mundo (además de una línea de dulces). Es el universo Armani Food & Beverage, que cuenta incluso con una web (armanirestaurants.com) que, más allá de la mera referencia de los diversos negocios, ofrece información gastronómica de interés para los usuarios.

El empresario y diseñador foodie. La historia resultaba demasiado interesante como para dejarla pasar, así que nos pusimos en contacto con Giorgio Armani y aceptó, con su elegancia habitual, contarnos de primera mano las claves de su aventura en el mundo de la hostelería.

¿Qué une a la moda y la gastronomía? ¿Qué tienen en común?

Es cierto que tienen detalles en común: en ambos casos cualquier idea se crea partiendo de ‘ingredientes’, y el resultado final debe ser útil y bello. La comida debe nutrir y satisfacer y la ropa, vestir y transmitir.

¿El lujo también se come?

El lujo es algo que agrada, satisface, te hace sentir bien. Lo ves, lo usas y de alguna forma se come. Es el resultado del trabajo artesanal. Y al igual que en el mundo de la moda, en el sector de la restauración la oferta apunta a targets diferentes.

¿Cómo traslada el sello Armani de la pasarela a la mesa?


Siempre he querido que la marca Armani se convierta en una expresión de estilo de vida, de la simplicidad sofisticada como seña de elegancia en todos los ámbitos. Y la comida, que es uno de los elementos más importantes de la vida cotidiana, no podía faltar.

Con la apertura del primer Emporio Armani Caffe en el año 2000, el grupo fue pionero al entrar en el sector gastronómico. ¿Cómo surgió la idea de esta nueva línea de negocio?

La idea nació del fuerte vínculo con la ciudad de Milán, a la quería ofrecer un nuevo punto de encuentro con una fórmula aún no difundida: un espacio dentro de un concepto de tienda que da la oportunidad de un agradable descanso después de ir de compras, comer o tomar un aperitivo después del trabajo. Es una idea muy italiana del buen vivir, que gusta mucho en el extranjero.

Además de cafeterías, el universo Armani Food & Beverage comprende restaurantes y clubs. ¿Hasta qué punto participa usted en lo que estos negocios ofrecen a los clientes? Es decir, ¿su implicación es similar que en el caso de los diseños de moda?

En cualquiera de los ámbitos, simplemente observo lo que sucede en mi entorno, y
de ahí saco una idea -de moda, de estilo, de entretenimiento- que comparto con mi equipo para llegar a una oferta verdaderamente contemporánea.

¿Qué tipo de comida podemos encontrar en un Armani / Ristorante?

Diría que una cocina innovadora que se mezcla con el estilo tradicional italiano y ofrece la posibilidad de saborear platos exclusivos, con un servicio impecable, en un ambiente único y sofisticado. Confío por eso en un chef con experiencia y creatividad, porque me gusta la idea de que en mis restaurantes se pueda disfrutar de una comida o una cena especial, elegante y relajada.

Al igual que cada año hay nuevas propuestas de Armani en las pasarelas, ¿apuesta también por mantener ese espíritu de renovación creativa en la hostelería?

Un estilo de vida contemporáneo tiene que estar constantemente actualizado, pero nunca se debe distorsionar. Lo mismo ocurre con la cocina, donde las pequeñas novedades del menú siguen necesariamente la disponibilidad de productos de temporada. El cambio no es solo bueno para el espíritu, sino también para el paladar.

Actualmente podemos dormir en Armani, comer en Bvlgari, tomar una copa en Ralph Lauren, cenar en Chanel, y rellenar el tiempo comprando en tiendas de esas mismas firmas. ¿Hemos alcanzado una experiencia del Lujo 360?

La expansión de mi línea de moda en diversos sectores, que comprenden también la restauración, ha nacido del propio deseo de ofrecer a mis clientes una visión total de aquello que amo, de diversificar el estilo Armani en cada ámbito de la vida cotidiana. Hay un elemento de identidad en todo eso que los clientes están buscando y que les hace sentirse bien.

¿Cuáles son sus primeros recuerdos gastronómicos en su Piacenza natal?

Para nosotros los italianos la comida es fundamental, es el hogar. Es el momento en el cual la familia se reúne entorno a la mesa. Esto es lo que recuerdo de mi infancia. Los primeros recuerdos gastronómicos son las comidas de domingo en familia.

¿Cuál es su plato favorito?

La cocina Emiliana es famosa por ser una de las mejores del mundo. Platos como los tortelli alla piacentina me recuerdan a mi infancia. Era mi madre quien lo preparaba y le gustaba a toda la familia. Es un recuerdo que me trae de vuelta a la Navidad y a los domingos en casa, antes de ir al cine por la tarde. Todavía ahora es uno de mis platos favoritos, me traslada a mis raíces y me hace sentir como en casa.

En 2002 Lanzó también Armani / Dolci, La colección de chocolates, cafés, tés y postres. Un diseñador de moda vendiendo postes y chocolates resulta casi una contradicción, para La imagen que se suele tener de ese universo. ¿Cómo está funcionando esta Línea de negocio?

Funciona muy bien y me está dando grandes satisfacciones. Me gusta la idea de ofrecer algo dulce en mi mundo tan esencial y riguroso. Es una idea que parece que también le está gustando al público.

La web ‘armanirestaurants.com’ resulta muy visual e intuitiva, con mucha información interesante, como Los ‘sabores del día’ [menús sugeridos por Los chefs de sus restaurantes]. ¿Qué importancia concede al medio digital, a Internet y Las redes sociales? ¿Es una prioridad actualmente para La compañía?

Cuando empecé a trabajar, los medios de comunicación eran muy diferentes. Hoy
las cosas claramente han cambiado, las redes sociales se han vuelto indispensables y es necesario mantenerse al día llevando una línea de pensamiento y visión personal en las plataformas más seguidas y actualizadas. El mundo digital es hoy en día un componente importante en todos los ámbitos, también en la restauración. Confieso, sin embargo, que prefiero siempre el uso de una tecnología discreta.

Cuando estamos cerca ya de despedir los años 20 de este siglo XXI, parece que las tendencias estéticas cambian más deprisa que nunca. ¿Podría hacernos una valoración sobre hacia dónde cree que se dirigirá la moda de la siguiente década?

El mundo hoy en día es más global y pienso que el futuro estará constituido por
una excelencia internacional en el diseño. El futuro del sistema de la moda depende realmente de los nuevos creadores, y por ello les estoy dando un amplio espacio con proyectos e iniciativas. Será una moda más rápida y personal.

En mayo de 2015 celebró sus 40 años de carrera. Al volver la vista atrás, ¿qué valoración ofrece de esas cuatro décadas de creatividad y negocios?

La industria se ha transformado mucho a lo largo de estas cuatro décadas. Al principio se trataba de un ambiente pequeño en el cual todos, para bien o para mal, nos conocíamos. Luego, con el tiempo, se ha convertido en un propio sistema, y esto ha llevado a una pérdida de autenticidad. He intentado crecer y adaptarme, siguiendo los tiempos, utilizando las herramientas contemporáneas, sin renunciar nunca a la autenticidad de mi estilo.

¿Habría hecho algo de otra forma en esos 40 años profesionales?

Estoy plenamente satisfecho con la vida y la carrera que he emprendido, no soy una persona que mira con melancolía al pasado. Pero si pudiera regresar, supongo que intentaría pasar más tiempo con mis seres queridos.

¿Cuál es su rutina habitual a la hora de comer?

Sigo una dieta equilibrada y sana. Comer de forma ligera y equilibrada beneficia a mi físico. La única cosa que no hago nunca es saltarme una comida: ni en los momentos de mayor trabajo y tensión. Siempre encuentro media hora para sentarme a la mesa y comer correctamente. Por la mañana, después del ejercicio físico, hago un rápido desayuno con pan tostado, fruta, yogurt y té. Normalmente intento que la comida y la cena sean ligeras. Entre mis platos preferidos en ese sentido están la ensalada caprese, con tomates napolitanos y albahaca fresca, y el risotto alla milanese. A veces, sobre las siete y media, paso por Nobu a tomar un aperitivo, cerca de la oficina y de mi casa.

¿Se mete de vez en cuando a hacer algo en la cocina?

Me gustaría mucho saber cocinar, pero para hacerlo se necesita mucho tiempo y pasión. Entonces, prefiero comer.

Artículo publicado en Tapas por Andrés Rodríguez

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