San Sebastián, el patrón de los creativos

En San Sebastián, con El Sol desplazado a Bilbao, hay dos festivales. Siempre los hubo. El del Kursaal que diseñó Moneo y vio actuar a Tom Waits, y el otro, el hedonista, el del papeo y el bebercio fino para todo tipo de bolsillos. Estos días han compartido ciudad los dos, el organizado por el Club de Creativos, intelectual y de contactos profesionales; y el gastronómico, de anchoas del Txepetxa para los juniors y de estrellas Michelin y brasas de Etxebarri para los que pillan bonus a fin de año.

El euromillón se lo ha llevado la agencia Lola MullenLowe para su cliente Burger King, una campaña de promo para Halloween muy bien rodada. Me ha gustado mucho el premio de honor para el polifacético Leopoldo Pomés, (fotógrafo, publicista, fundador entre tantas y tantas cosas de Studio Pomes, de Il Giardinetto o de la hamburguesería Flash Flash –que pena que Vips haya prescindido de ella en Madrid).

Al festival organizado en colaboración con Facebook no se han acercado ni de refilón las protestas en las redes contra la empresa de Zuckerberg para borrarse. La chavalada, cientos de jóvenes, barbados ellos, ellas con el jersey por dentro de la hebilla del cinturón, todos calzados con las Vans Chapman, inundaron el Kursaal los tres días. Nunca tanto como en esta edición vi las marcadas diferencias entre los veinteañeros, (a ver si mi agencia me lleva), los treintañeros (¿tienes ya la entrada para la fiesta de los Rafas en el Bataplan?), los cuarentones ya dentro del establishment y los cincuentones (¿has pillado mesa en Etxebarri?).

Concha Wert es la campanilla del festival. Con mano firme maneja las riendas y espolea o afloja según haya que pastorear vanidades o cerrar presupuestos.

No cabía un alma para escuchar al diseñador gráfico Stephan Sagmeister (55), al que en los pasillos apodamos Jägermeister, recién llegado de Lisboa donde el había inaugurado su exposición The Happy Show (en el MAAT hasta el 4 de junio). El documental, The Happy Film, es un enternecedor ejercicio de vanidad sentimental, editado de manera inteligente para exponer los miedos creativos y también alquilar la expo y facturar un poco. El protagonista se somete a la búsqueda de la felicidad bajo tres métodos: la meditación, la terapia cognitiva y la medicación. ¿Lo consigue? Es mejor que lo veas.

Decenas de creativos roncando y otros tanto chateando durante el visionado se despertaron cuando al acabar la película entró en la sala Sagmeister con una conferencia apenas hilvanada. “Sí tenéis problemas con vuestras novias o novios podéis preguntarme lo os parezca”. Silencio total, que una cosa es ser una creativo moderno y otra contar tus miedos así como así en público ante los colegas.

Mientras tanto en los fogones Andoni Luis Aduriz desperaza el Mugaritz 2018. Acaba de abrir esta semana y aún no coge todas las reservas. La hostess, Sofía Aranzabal, dominaba la sala con paso firme, disimulando que sus zapatos nuevos escondía alguna pequeña tirita invisible en los dedos de los pies. El plato más fotografiado, una sopa en la que nadaban un par de angulas frescas. Más que frescas, vivitas y coleando. “Tómeselo de un sorbo y manténgalo en la boca unos segundos para sentir como la angula se mueve y luego a tragar”. No lo logré. La angula peleo duro con mis labios, aprovechó que se había dejado medio cuerpo fuera y la sopa acabo estropeando el mantel para mi vergüenza. Al amigo Toni Segarra y sus secuaces (Rafa Antón de la agencia China entre otros) le pasó algo parecido con la angula traviesa.

Aduriz tiene otro local, el Topa Sukaldería (dentro de IXO Grupo), donde experimenta con las influencias de la gastronomía latinoamericana. Allí presentamos el segundo número de MAN ON THE MOON, entre amigos/anunciantes y anunciantes/amigos. Entre los comensales compartí mesa con el Alcalde de San Sebastián, Eneko Goia (46), del PNV y el equipo de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Guipúzcoa, capitaneados por Kino Martínez junto a Ane Ruiz. La asociación representa a más de un millar de hosteleros y es un pilar fundamental en la gastronomía de la zona.

No lejos de allí, Pedro Subijana (69) está pletórico con su primer hotel, arropado bajo la marca Relaix Chateaux, el único de San Sebastián. 20 habitaciones de paz y sobriedad en Igueldo. No dejen de alojarse. Pero no se confíen, alojarse no significa tener mesa en el gastronómico, se trata de reservas diferentes. El hotel dirigido con mano elegante por Oihana, la hija de Pedro, es ya un referente. El desayuno, en el segundo restaurante Oteiza, frente a un Cantábrico de plata, me recuerda que la naturaleza debe estar triste con el bombardeo de Siria.

Comer en casa de Pedro es sentirse querido. Y les aseguro que eso no es fácil. El mejor masajista de la ciudad es Carlos Muro, el sumiller de Akelarre, que entre susurros contagia su pasión por el vino desde la humildad del maestro. Casado con una australiana, formado en Francia e Inglaterra, la manera en la que despliega el maridaje te quita todas las contracturas del espíritu. Si sobrevives a los 10 vinos de la comanda pídele un gin tonic infantil y te explicará la diferencia entre que lleve 5 mm de ginebra o que lleve 2.

Aprendí muchas más cosas. Escuché hablar del Festival de Vela Sail In, en Bilbao, me lo contó Irene Aldareguia, pero tendré que esperar a la próxima edición para visitarlo. Ya cuentan con mi compromiso. Eso sí, me dio tiempo a darme un garbeo por mis

tres tiendas favoritas de la ciudad. Loreak Mendiak le ha metido un buen meneo a su tienda de Hernani Kalea 27. La colección de hombre de este año es fresca, atlántica y muy optimista. Las mejores zapas, como solo los surferos donostiarras llevan las zapas las busco en Three Elements. Y recomiendo como siempre una visita a Pukas Surf, te puedes hacer con unos Levi´s 501 blancos y unas buenas camisas estampadas.

Dejé para el final el lado más escabroso. La angula viva no quiso quedarse en mis fauces y decidió salir de allí disparada. Al acabar la comida en Mugaritz no solo salió la angula, también el sol y los pájaros que desde los arboles le cantan a esta ciudad en primavera, mientras en Siria caen más bombas.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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