¿Qué se le ha perdido a Springsteen en Broadway?

No se habla de otra cosa. Al menos entre los rockers de Triumph Bonnevile, gomina y guitarras Gretsch. Bruce Springsteen, que se paseó un par de días este verano en Ibiza con su mujer para disfrutar de los atardeceres místicos de Es Vedrá, aterriza en Broadway y todo está sold out. Todo vendido. Digo yo que habrá reventa aunque el boss anda como otros grandes preocupado por la piratería y ticketmaster pedía antes que te registrases y si recibías un sms era entonces cuando podías enfrentarte a la locura en que se ha convertido la compra de entradas por internet.

Springsteen, y el New York Times ya le ha dedicado la portadilla de su suplemento de teatro el domingo de la rentrée cultural de la temporada, ha anunciado su llegada a Broadway entre octubre y febrero del 2018.

La idea no es nueva. Ya en 2002 estuvo a punto de llevarse a escena un musical titulado Drive all night con el actor Darrell Larson al frente, cuya filmografía incluye El Síndrome de China pero también Dos chalados y un fiambre. También lo intentó John Weidman, uno de los escritores más famosos de Broadway, Sesame Street (2013) ente otros, el que estuvo a punto de firmar el libreto. La historia te sonará, un muchacho de Jersey que se aficiona a la guitarra desde joven, sirve en Vietnam y sobrevive a un ataque de cohete en plena selva, a lo Platoon (1986). Se titulaba Racing in the Street, pero el proyecto no vio la luz verde por parte de la oficina de John Landau, el viejo periodista de Rolling Stone metido a manager millonetis.

La idea suena loca, pero no para la maquina de picar pasta de Broadway que a lo largo de su historia ha hecho montañas de billetes con Jersey Boys (The Four Seasons), Movin´Out (Billy Joel), Beautiful (Carole King) y, claro, Mamma Mia (Abba).

Al Times para ir calentando la escena, no hay que olvidar que la publicidad de los musicales de Broadway es una de las partidas más suculentas de la “Vieja Dama Gris”, se le ocurrió pedirle a algunos de los escritores de Broadway ideas para un musical que el Boss pudiese llegar aprobar. Douglas Carter Beane, nominado a un premio Tony por el libreto de Sister Act (2006) o Xanadu (2007), propuso iniciar el show con la administración Trump en plena escapada de fin de semana en un primer número musical a golpe del bombo que el batería de la E Street Band Max Weinberg (66) toca en Born to Run.

Daniel Goldstein , autor de las letras de Unknow Soldier, propone que Springsteen se enfrente a su obra en formato maratón con 319 canciones a lo largo de 24 horas. La obra, imaginada, arrancaría al medio día y acabaría al día siguiente a la hora del brunch. Y así siete días a la semana, excepto los martes, porque según palabras del Boss “es duro rockanrolear un martes”. En cada show, Bruce estaría acompañado por la E Street Band y por Courteney Cox (que por algo todos nos hemos enamorado de ella en el vídeo de Dancing in the dark).

Pero nada de esto ocurrirá. Esto es lo que Bruce Frederick Joseph Springsteen ha anunciado ya en su web. Su debut, Springsteen on Broadway, será en solitario (no es la primera vez que usa este formato. En España ya pudimos verle así, en Madrid, cerrando su gira europea el 8 de mayo de 1996 en el Palacio de Congresos de la Castellana). El show arrancará el martes 3 de octubre en el Walter Kerr Theather (219 St con la 48th), pero el estreno oficial se hará el Columbus Day (el día del Pilar).

Springsteen ofrecerá cinco conciertos a la semana hasta el 3 de Febrero. “Quiero hacer unos conciertos lo más íntimos posibles. He elegido Broadway por lo viejo de sus teatros”. Los 960 asientos del Walter Kerr constituyen, según el propio Boss, “probablemente el auditorio más pequeño en los que ha actuado (oficialmente) en los últimos 40 años (…). En el escenario estaré solo, con la guitarra, con el piano, palabras y música. (…) Parte del show será hablado, parte será cantado…”.

El comunicado menciona también como participes del espectáculo a Heather Wolensky (escenógrafo), Natasha Katz (diseñadora de iluminación) y Brian Ronan como ingeniero de sonido. Los tickets, agárrense fans y adictos a improvisar en Nueva York, se venden entre 75 y 850 dólares.

La página web advierte de que “no estará permitido llevar carteles al teatro”, así que si eres de esos que ya ha escrito en un cartón tu canción favorita ahorra en rotuladores. Yo ya tenía escrito I´m going down (Me estoy hundiendo). Y ahora a ver qué piensa mi portero que sé que sabe inglés, cuando baje la basura.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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