Los editores se niegan a ceder sus contenidos gratis a la inteligencia artificial

Tras 103 años de historia el Congreso Mundial de Editores, FIPP (Federación Internacional de Publicaciones Periódicas) se celebró esta semana en la veraniega Cascais entre una fuerte lluvia de poniente que no impidió que los grandes talentos y los empresarios del negocio compartiesen inquietudes y planes de futuro. Al frente del programa y la organización: James Hewes, el presidente que conoce bien la villa porque vivió allí muchos años y la albanesa residente en Washington Yulia Boyle -qué error de Disney, propietaria del 73% de National Geographic, prescindir de ella.

Muy orgulloso de haber entrado en su consejo este año como presidente de ARI (Asociación de Revistas de Información), a continuación, cinco pautas sobre el futuro de un sector muy comprometido con la formación, la información y el entretenimiento de audiencias diversas en todo el mundo, que no es poco decir.

Ni hablar de contenido no consentido.

Los editores estamos muy preocupados al ver como la inteligencia artificial utiliza nuestro contenido para su negocio. Nos ha costado sudor y lágrimas convencer a Google que debía pagarnos. Y no estamos satisfechos del todo con lo acordado. Desde FIPP se mandó un mensaje a las desarrolladoras de inteligencia artificial: tenéis que pagarnos. Es nuestro contenido. Nuestros estudios calculan que al menos el 30% del contenido proviene es editorial. No vamos a cometer el mismo error de entregar el contenido gratis como en los albores de internet. ¡Regulación ya!

Nada de complejos. Primero encuentra tu nicho y ya encontrarás tu plan de negocio.

Olvídate de querer llegar a todo el mundo. Hace años que «todo el mundo» es historia. La explosión de contenido digital que se avecina solo se desbrozará con medios que lideren su nicho. No aspires a tener primer un plan de negocio y luego el liderazgo de tu sector. Primero lidera y luego factura.

Manejar bien las redes sociales no significa haberse digitalizado.

Conviene no olvidar de que cuanto más dinero destinamos a alimentar las redes sociales (que no son del todo nuestras, que son de otro) más fortalecemos el negocio ajeno. Nuestras páginas deben ser el objeto de la inversión en contenido y marketing digital. Hay que tomar nota de los fracasos de gigantes de la audiencia como Buzzfeed News, Vice, Mashable o Gawker y no crecer demasiado deprisa sin cimientos sólidos. En definitiva, lo que siempre fuimos antes de la era internet: editores y medios que creábamos despacio comunidades de manera consistente. Gente en la que confiar a largo plazo.

El coste por CPM se ha roto definitivamente.

Tanto dinero invertido en tener un buen coste por mil (CPM) para nada. Los anunciantes y las centrales ya saben que no es un índice fiable para la compra de medios. Querido compañero editor, no gastes mucho más dinero en arreglarlo. No volverá. Comprar publicidad en función del número de páginas impresas es cosa del pasado. Los editores de revistas hace tiempo que construimos nuevos modelos publicitarios que sean útiles para los anunciantes. Relaciones directas mucho mejor que estadísticas.

Los editores también somos lectores. ¿Por qué comprar una revista o un periódico cuando la inteligencia artificial nos dará respuestas a todas las preguntas? 

Detengámonos un momento. ¿Qué es lo que nos hace únicos? Muchísimas cosas, por ejemplo, el sentimiento de pertenencia, la marca, la experiencia personal, la conexión con otras personas con nuestros mismos intereses, revistas impresas que huelen, pesan y se pueden dejar caer de la cama cuando se nos cierran los ojos… ¡Que se coleccionan! ¡Que hacen hogar!

Para los que quieran profundizar más en las próximas tendencias y en las conclusiones del FIPP les recomiendo la edición 2023 del Innovation In Media 2023 que firma el español Juan Señor y el indio Jayant Sriram. Así que seamos optimistas y positivos, porque tenemos un futuro prometedor y porque nadie puede generar una comunidad con pesadumbre.

A continuación, algunas de los usos, conocidos hasta el momento, con los que la inteligencia artificial nos puede ayudar. Por ejemplo, a resumir textos o informes muy largos que a una persona le llevaría días o semanas. A generar preguntas y respuestas cuando se trata de un área con la que no estamos familiarizados, siempre y cuando pasen luego el filtro final de nuestra valoración. Nos puede ayudar en la búsqueda de citas ilustrativas. Por supuesto en la traducción de artículos; escribir y generar correos electrónicos (algunos masivos pero que al mismo tiempo personalizados); mantenimiento de redes sociales como pedirle a ChatGPT que nos escriba algo en LinkedIn para nuestra red de seguidores; búsqueda de contextos sobre un área determinada; generar imágenes siempre que citemos su procedencia, transcribir entrevistas (cuántas noches dedicadas a transcribir entrevistas, ¿verdad?) y lo que nos queda por explorar. 

Parece que la inteligencia artificial nos ayudará a resucitar a los editores locales, el yo te cuento lo que pasa cerca de ti que tantos buenos resultados le dio al oficio. Creo que nos ayudará a reducir costes, pero habrá que ver cuáles; quizá podremos utilizarla para hacer rentables nichos de mercado que hasta ahora no lo eran; generará. claro, nuevos puestos de trabajo. Pero sobre todo nos obligará a enfrentarnos a una pregunta: ¿cómo es la ética de mi oficio? ¿En qué consiste ser periodista? ¿En qué consiste ser editor? ¿Estoy dispuesto a comprometerme con este oficio, sean cuales sean las dificultades futuras?

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