Lo que he aprendido en los Premios Eisenhower 2018

Fui boy scout y ahora soy Eisenhower Fellow. La vida es un carnaval, ya lo cantaba Celia Cruz. Del escultismo recuerdo las noches de vivac bajo la Vía Láctea y un andamiaje emocional solvente que aún me sirve para manejarme en días turbulentos. También aprendí que el nudo pescador sirve para unir dos cuerdas de distinto grosor. No lo olvides. Es muy útil.

Esto es lo que he aprendido en la edición 2018 de los Premios Eisenhower celebrados el pasado día 9 en Nueva York en la que he tenido el honor de recibir el Premio First Admenment por mi trabajo como editor al frente de SPAINMEDIA.

Enhorabuena al resto de premiados, mi compañera de diario María Peral por su trabajo al frente de la información de tribunales de este diario; Pedro Piqueras, como mejor informativo; a Eduardo Sánchez (editor y director de la revista Hola); a los periodistas Francisco Esquivel y Juan Ramón Gil (Diario Información de Alicante) y a David Alandete, ahora corresponsal en Washington para el diario ABC

El City Winery, en el 155 de la calle Varick, nos abrió su reservado para la cena de bienvenida. Horas antes tuve el honor de hacer de anfitrión en la redacción en New Jersey de la centenaria Forbes. Y aprendí que la lista de los millonarios es lo que más interesa a todos de la revista. Nos contaron como elaboran la lista y anduvimos charlando entre periodistas de ambas costas de cómo la riqueza hace años que se concentra de manera casi exponencial, y de cómo en Estados Unidos la revolución tecnológica copa ya los primeros puestos. Nos dio mucho que hablar el record de Jeff Bezos, que con 150.000 millones de dólares no solo es el más rico del mundo sino que es además el primer hombre en acumular semejante fortuna por primera vez en la historia. Para que los lectores se pasmen, el patrimonio de Amancio Ortega, el hombre más rico de Europa, es de la mitad.

El Winery presume en sus paredes de haber acogido a Prince en uno de sus conciertos sorpresas o a Lauren Hill. Yo ví no hace mucho allí a David Hidalgo de Los Lobos.

“¿Has elegido tú el sitio? Me preguntó Juan Luis Cebrián, acompañado por su mujer Mihaela. Lo digo porque en el salón de al lado hay una conferencia sobre el amor…”. Y era cierto. No estaba planeado, pero cierto.

La noche fue de las buenas. Nos juntamos una treintena de colegas y amigos en una mesa cuadrada bajo la batuta de la periodista Marga Herrán y el abogado Diego Solana. El chef Mikel de Luis nos dio de cenar entre una ronda de presentaciones de los asistentes que alimentó más que la ternera.

Nos reímos mucho con la presentación del empresario Joe Elmaleh, amigo de universidad de Cebrián, que acababa de llegar desde su rancho en Vermont. “Soy un enamorado del tango. Ya saben el dicho de Enrique Sántos Discépolo de que “el tango es esa expresión triste que se baila… A mí me gusta más contar que es como la Viagra o el Prozac pero sin efectos secundarios”. Y la mesa rompió a aplaudir. Elmaleh, que ese mismo día le había regalado al Cervantes un piano de cola, a mí me regaló el disco del bandoneonista Hector del Curzo Eternal Piazzola y me invitó a visitar su milonga de tango en Buenos Aires, el legendario Marabu.

El abogado Javier Cremades, incombustible, acompañado por su mujer Arancha CalvoSotelo, hizo lo que pudo con una afonía intensa para explicar su compromiso con los Eisenhower Fellows que defiende tan bien el ex periodista del Chicago Tribune George Lama.

Steve Forbes, ex candidato a la Presidencia de Estados Unidos en 1996 y 2000 por el partido republicano llegó antes que yo al Instituto Cervantes. Eso no está bien, pero el tráfico en Nueva York me jugó una mala pasada. Forbes, editor y director de la revista que lleva su nombre, y que yo tengo el honor de editar y dirigir en España, nació hace 71 años el día del alzamiento franquista. Y tuvo a bien aceptar presentar mi premio. De su laudatio permita el lector que resuma: “Andrés desayuna con revistas, cena con revistas y duerme con revistas… Andrés al menos deberías dormir sin ellas”. Tienes razón Steve.

Tuve la ocasión de charlar largo y tendido con Paolo Vasile (65) durante la cena previa y le pregunté por qué Silvio Berlusconi (82) tenía mala prensa en España. “Porque no le conocen. Es una persona extraordinaria. Su visión ha cambiado la televisión en el mundo…” me dijo de su jefe. La vehemencia de Paolo me hizo, como siempre, dudar.

Vasile, tan risueño como siempre, viajó a NY acompañado de su mujer y al día siguiente en su presentación dijo que “Pedro Piqueras nos ha salvado la vida (en referencia al éxito de su informativo en Tele 5). Todos debéis saber que es un tímido empedernido… pero en Nueva York no. En Nueva York Piqueras habla hasta con los taxistas… ¿Y sabéis para qué? Para preguntarles si conocen Albacete”. Más risas.

Piqueras en su discurso recordó aquel encuentro entre Vasile y él en un aeropuerto hace doce años en la que Paolo le dijo: “Te llamaré. Tenemos que hablar”, y demostró su admiración por Alandete y su investigación de las injerencias rusas en la campaña catalana. En privado tuvo a bien explicarnos que su tremenda popularidad en estos tiempos en los que el gatillo del revolver no dispara balas sino selfies, le impide pasear con tranquilidad por la calle, pero que son los gajes del oficio.

Eduardo Sánchez, nieto del fundador de Hola, en plena expansión americana, recibió la introducción de Juan Luis Cebrián que subrayó el carácter familiar de la empresa y sus valores para una editorial, y también la influencia de un semanario mal calificado como prensa del corazón cuando debía bautizarse mejor como prensa de sociedad. Servidor también tuvo palabras de cariño para Hola a cuyo papel couche debo, entre otras, mi enfermiza pasión por las revistas. Que nadie olvide que la revista de la familia Junco, ya en tercera generación, es la única publicación nacida en España que ha conquistado el mundo. Nosotros con TAPAS (@tapasmagazine) seguimos sus pasos con humildad y muy buen apetito.

Pedro J. Ramírez recordó Little Rock y presentó a María Peral (@maria_peral) con orgullo. Steve Forbes en primera fila escuchó con mucha atención su discurso sobre Eisenhower. “María pelea los adjetivos y los verbos (…) pero enseguida todo se arregla”. La Peral lució tacones altos para defender el periodismo local con uñas y dientes, como también lo hicieron Francisco Esquivel y Juan Ramón Gil, que en su discurso en nombre de ambos nos recordó que las verdaderas presiones el periodista de investigación las recibe en la prensa local, “porque después de publicar una información comprometida te encuentras al tipo en el colegio porque va al mismo que al que tu llevas a tu hijo”.

David Alandete dio una lección de cómo bajarse del pedestal tras dejar la dirección adjunta de El País de Caño. Nos contó que fue amparado por la Asociación de la Prensa cuando empezó a recibir llamadas intempestivas y su dirección de casa fue publicada en la redes. Y ahora escribe, que es lo que le gusta, como un “plumilla” de a pie para el ABC de Bieito Rubido. Gracias David por decir que L´Officiel Hommes es tu revista favorita. Preciosos los mocasines de Prada. Muy honrado.

El baile de nombres del cóctel en los jardines del Instituto Cervantes fue de primera. José Antonio Llorente, presidente y fundador de Llorente & Cuenca pasó por allí junto a su mujer (viven los dos en la ciudad. No te pierdas uno de sus cheese and wine si te invitan), Javier Junco, director general de Hola, Dori Toribio, corresponsal de Mediaset en Washington, la fotógrafa catalana Camila Fálquez y como no, Ignacio Olmos, director del Cervantes en la esa Gran Manzana, que además de no dormir nunca, tiene poderes, el poder de hacer de un boy scout un Eisenhower Fellow.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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