La noche en que las estrellas Michelin hablaron portugués

Lisboa, la elegida por Madonna, la empedrada que te rompe los pies, la que te masajea las cervicales con su dulce lluvia atlántica, fue esta semana, la mejor comensal posible para la gastronomía ibérica. Miércoles por la mañana: Iberia y la TAP compiten por trasladar a estrellados y plumillas. Según la compañía con la que vueles se conforman los grupos para comer. Los más chic se fueron a manducar a Alma del chef Henrique Sá Pessoa (dos estrellas en 2019).

Los que volábamos con Iberia nos fuimos a mariscar a la cervecería Bairro do Avillez de José Avillez –muy comentada su portada de Men´s Health portugués este mes… ¡Ay, ay el Photoshop!–. Antes tuve ocasión de visitar Lx Factory, el mallindustrial de negocios y oficinas creativas que se encuentra bajo el espectacular Puente 25 de Abril. Muy interesante el quiosco de prensa internacional MAGKiosk (@magkiosk), en un contenedor amarillo. Que alegría ver lo bien colocado que está Tapas (@tapasmagazine) junto a Holiday, quizá la mejor revista del momento, y Man On The Moon (@manonthemoonmag) con The Forecast (de Monocle). No dejen de ir a visitarlo.

30 locales en la Península Ibérica, 26 en España y 4 en Portugal –el mismo día se celebró la XXX Cumbre Hispano-Portuguesa en Valladolid con pitada incluida de los funcionarios de prisiones–, para el año 2019. Los formatos se parecen: la mayoría responden a cánones de alta cocina, alta gastronomía, con un menú degustación; es decir, no hay carta abierta. Vas a comer lo que te den, con uno o varios precios cerrados, excepto lógicamente, como dicen en Vallecas, “el bebercio” (gran amigo del comercio).

El titular principal es conocido: el marbellí Dani García logra sus tres estrellas. En los pasillos previos al acto se comentaba que García ya había convocado una fiesta (antes incluso de hacerse público el premio) dos días después en Marbella, y qué le parecería a Michelin que aquella convocatoria desvelara el premio… Atención Michelin con esas filtraciones, que así lo hace el Premio Planeta y ya es un cachondeo. El menú de Dani García que hay que probar este año se llama Arcadia y cuesta 195 machacantes.

El cartel azul del Ritz (Four Seasons) titila bajo la lluvia otoñal. Enfrente, el Pabellón Carlos Lopes acoge a los invitados. ¿Respetará el Hotel Mandarin en Madrid el nombre del Ritz? ¿Cambiará el Four Seasons la vida de Madrid en unos meses?

Arranca la gala y enternece ver cómo en la última fila asoman sus cabecitas todos los camareros que luego nos van a servir el cóctel con sus chaquetillas blancas, con sus ojos ilusionados en el escenario donde subirán los grandes… ¿Alguna vez seremos alguno de ellos?

De los cuatro nuevos estrellados apunten el nombre de Ricard Camarena que en julio hizo mudanza en Valencia a la galería Bombas Gens Centre d´Art –no dejen de visitar el lugar: ofrece dos menús degustación que oscilan entre 122 y 155 euros, aunque a mediodía se puede disfrutar por 55 euros–. El Molino de Urdaniz del navarro David Yárnoz, con menú degustación 100 euros o 25 el de mediodía,ha conseguido por primera vez una segunda estrella para Navarra. También se llevaron dos, porque son dos los gemelos de la tele, Sergio y Javier Torres, a quienes se les confirmó su segunda estrella tras mudarse del Hotel Me Barcelona a un taller de neumáticos donde ofrecen carta y menú entre 120 y 150 euros.

Madrid tiene 5 nuevas estrellas. El Invernadero de Rodrigo de la Calle que abrió en la sierra (en Collado Mediano) y que ahora defiende su estrella en la calle Ponzano –entre 95 y 135 euros, aunque los viernes mediodía se puede comer por 65–. Celebro personalmente la estrella de El Corral de la Morería, que solo tiene 8 plazas en su comedor –pero no se pierdan su tablao, uno de los referentes de la ciudad– cuya cocina defiende el vasco David García (menús entre 49 y 65 euros).

El maridaje con vinos de Jerez es un espectáculo difícil de olvidar. Tuvimos la ocasión de disfrutarlo hace unos meses cuando trajimos a Daniel Humm para el Premio Chef Of The Year de Tapas, con Ferran Adriá y Patricia Mateo. 

Tres primeras estrellas se despacharon para Marcos Granda con Clos (dueño de Skina en Marbella), Yugo The Bunker (el japonés madrileño de Julián Mármol) y el recién casado Javier Estévez al frente de La Tasquería con su casquería gourmet (la cabeza de cochinillo es inolvidable, pero no apta para escrupulosos). En Barcelona hay dos nuevas estrellas, la del exBulli Carles Abellán (dueño de Tapas 24) recupera la estrella que perdió al cerrar Comerç 24. En La Barra de Carles Abellán se puede disfrutar comiendo desde 70 euros.

Caso aparte es el de Martín Berasategui (58) un verdadero ‘iron man’, apoyado en su mujer Oneka y su hija Ane, que trabajan con él… Diez estrellas. Del Bodegón Alejandro que regentaba su padre, al gesto del puño que ha convertido en imagen de marca cuando recibe el premio. La foto del equipo de Berasategui presumiendo de jefe con las dos manos abiertas para celebrar las diez estrellas es una de las imágenes impagables de la noche. El año que viene les faltarán dedos.

Martín consigue la estrella en Oria (40 euros), su segunda marca en el  Monument Hotel de Barcelona. En esa misma ciudad hace dos años que defiende sus tres estrellas en el restaurante Lasarte Barcelona. Maneja 13 restaurantes y bajo su batuta trabajan 1.300 empleados. Martín es el cuarto cocinero con más estrellas del mundo. Y esto no se va a quedar aquí. Sus compañeros le llaman “garrote”, la sidrería donostiarra eMe Be Garrote (70 euros aunque hay un menú entre semana por 35) se ha llevado su primera estrella.

Eneko Atxa, presumiendo de pelo largo y gran sonrisa, se hizo con su quinta estrella en Eneko Bilbao, que Andoni Aldekoa se ha llevado al Palacio Euskalduna (entre 69 y 98 euros), precisamente donde antes estaba Fernando Canales. El mismo Canales, en un local de interiorismo exquisito, conserva su estrella para el Atelier Etxenobe (entre 110 y 150 euros). Mejoró también el chef Paco Pérez ya con media docena de estrellas, al sumar una en Terra en el hotel gerundense S´Agaro (135 euros). Apunten también A Tafona de la gallega Lucía Freitas, Bagá de Pedro Sánchez en Jaén, Juan Luis Fernández al frente de LU Cocina y Alma, Carolina Sánchez e Iñaki Murua con Ikaro en Logroño, Cancook en Zaragoza, Trivio de Jesús Segura en Cuenca, El Xato, La Nucía, Beat de José Manuel Miguel, Oribianco, Pablo en León y Molino de Alcuneza en la medieval Siguenza.

El aplauso más sentido fue para Carme Ruscalleda. Bonito detalle el del siempre elegante Quique Dacosta al hacerla subir al escenario con todos los tres estrellas. “¿Por qué se va?”, me pregunta una periodista. ¿Y por qué no respondo? Carme cree que hay vida más allá de los fogones… La vida lenta, la misma que celebramos con el slow food.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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