Interview, obituario de la revista que Warhol repartía en los taxis

Antonio Asensio (padre) le copió el nombre de su legendaria Interviú a Andy Warhol. “Ya que hay que copiar que sea a los mejores”, debió pensar. Eso creo (pero es cosecha mía). Y que más da. Warhol nunca vendió un millón de ejemplares como hizo Asensio con Marisol (70). Ni rozó esas cifras, pero fue un referente, también en la edición de revistas. Andy, el provocador, el misterioso, el del navajazo en el estómago retratado por Richard Avedon, supo llevar al lenguaje de los quincenales su particular visión de la cultura popular.

Malas noticias. Esta semana se ha publicado el último número de Interview. El mismo año que el Interviú ibérico echó el cierre. Parece una broma macabra que las dos cabeceras se hayan ido con apenas tres meses de diferencia, como si sus destinos hubieran estado ligados por un hilo invisible, la maldición de que sin sus creadores las revistas languidecen como las pilas el día de Reyes en manos de un niño ansioso.

Warhol publicó Interview por primera vez en 1969. El Interview americano ha cerrado esta semana. El Grupo Z tuvo que cerrar la suya con gran conmoción social de los que lo sintieron pero ya no la compraban tras las fiestas de Reyes. Asensio publicó Interviú en mayo de 1976. Asensio también se inspiró en el Playboy de Heffner, que en aquellos años ya había conquistado a los periodistas y los intelectuales como una revista de buen periodismo y buen erotismo, dos “ismos” que ya nunca han vuelto a llevarse bien.

Interview estuvo dedicada en cuerpo y alma al culto a la fama. Es curioso que ese culto es más grande ahora que antes. Es cierto que los devotos de esta religión encuentran en las redes su oblea consagrada pero Interview construyó un lenguaje propio. A Warhol se le ocurrió que unos famosos se entrevistasen a otros. Nadie ha vuelto a hacerlo así. Alguna vez, puede ser, pero Interview tenía como norma que quien hablaba de una celebrity era o uno de sus famosos favoritos, o mucho mejor alguien al que quería conocer. La revista editorializaba como nadie aquellas combinaciones y el lector quedaba atrapado por el entrevistado, por el entrevistador o por su puesta en página.

Interview era una revista con marcado acento homosexual. Gay pero sin proclamas. Muchos famosos utilizaron durante décadas su portada para relanzar o consolidar sus carreras. Muchos fotógrafos –de Mario Testino a Terry Richardson o Bruce Webber– construyeron su marca personal en sus sesiones de moda para acabar haciendo una pasta gansa en la publicidad.

En Ebay, el primer número del Interview de Andy Warhol lo puedes conseguir por 700 dólares o si te apetece jugar la puja comienzar por 400. Además de la portada, con Jane Fonda (80) de protagonista, incluía una entrevista con el actor, escritor, productor y director Michael Sarne y en páginas interiores una entrevista con George Cuckor.

Warhol, en sus últimos años, abandonó la dirección de la revista que dejo en manos de Bob Colacello, más tarde conectado con Vanity Fair, la versión pija del Interview. Colacello intentó comprarle una parte de la revista pero Warhol no cedió.

En 1987 el empresario Peter Brant, tras la muerte de Warhol, se hizo cargo de la revista. Brant, papelero e impresor, que se ha hecho fotografiar en su perfil en la red por Patrick Demarchelier, se hizo coleccionista de arte y así contactó con la fundación responsable del legado de Warhol. Brant es propietario de la Brant Foundation Art Study Center, donde se exhibe su colección porque él empresario vive cerca. Además de Interview, ya cerrada, edita las revistas Art in América y Art News.

Brant solo concedió una licencia a la edición en Alemania por amistad con sus editores, y ha sido el responsable de su cierre esta semana casi 30 años después de haberla comprado. Si entras en su pagina web no hay referencias del cierre y te invita a que te suscribas a su newsletter bajo el lema “La bola de cristal de la cultura pop”. Es una buena estrategia. Quien sabe si algún día la cabecera puede resucitar.

Warhol en cada taxi que cogía dejaba una revista olvidada. Los taxis son los nuevos quioscos. Quioscos rodantes. Yo hago lo mismo, así que si encuentras una revista en un taxi es que me he hecho amigo del conductor, le he preguntado cuántas horas conduce, si es “fosforo” de Carlos Herrera y que me cuente a cuál ha sido el último famoso al que ha llevado a casa en malas condiciones. Les dejo mis revistas. Y les doy cariño. Como hacía Luis del Olmo desde la radio. Y Andy (mi tocayo) Warhol en aquel Soho, entonces peligroso, y hoy empachado de turistas.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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