El último desfile de Franca Sozzani

Forbes 41 / Marzo 2017

De pie, entre los mil invitados al funeral de Franca Sozzani, me pregunto como han de alinearse los astros para que una industria olvide sus rencillas y se funda en un solo homenaje. No volverá la época en la que el director o editor de una re­vista represente tanto y, a la vez, ostente tanto poder. Sozzani, y su hermana Carla (propietaria de Corso Como en Milán) dirigió du­rante 28 años Vague Italia para la familia N ewhouse.

Con las puertas del Duomo cerradas para los turistas, bajo el cálido sonido del órgano y las voces del coro, editores, hombres de negocios, periodistas, estilistas, diseñadores, agentes, fotógrafos, modelos y cronistas, todos de negro, todos a la moda, para rendir homenaje a una mujer y a un tiempo.

Los negocios son las personas. Las marcas son las personas. Hasta las iglesias son las personas. Reconforta en tiempos del fast fashion haya un rato para reunirse y decirse, los unos a los otros, que merece la pena detenerse para reconocer el mérito de alguien especial como lo fue Franca Sozzani.

En la puerta, las palomas y los turistas continúan como si nada sucediese. Los animales a por sus granos de arroz. Los turistas a por sus selfi.es, que si no lo fotografían todo parece que no estuvie­ron. En lo alto la Madonnina sigue vigilando la ciudad, la ciudad de la moda.


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