El incendio del Aria S.F. reaviva la preocupación de Ibiza

Cala Saona. 13.45. Formentera. 11 de agosto. No es fácil hacer amigos si uno no habla italiano. Preside la mesa Ana Juan Torres, del Partido Socialista. Los comensales son los miembros de la Academia de Gastronomía de Ibiza y Formentera que una hora antes han entregado los premios 2021 a las mejores propuestas gastronómicas de la pitiusa menor.

El Aria S.F, 45 metros, 25 millones.

Me pego un baño, “molto caldo” (“muy caliente”) previo a la langosta. Ninguno imaginábamos que en apenas tres horas el fuego se comería los 25 millones de euros en los que estaba valorado el Aria S.F, fabricado por el astillero italiano ISA que lo había entregado el pasado mes de junio. El barco, de casco azul marino, destacaba entre la decenas de lanchas y veleros que habían elegido Saona para fondear. 

Fue la propia embarcación la que alertó a Salvamento Marítimo que se desplazó a Cala Saona a más de 20 nudos. NAUTIK magazine informó de inmediato del suceso del que se hizo eco toda la prensa nacional. ¿La cobertura del incendio en un barco es proporcional al coste de la embarcación? Nadie lo duda. 

Un incendio es siempre, por encima del naufragio, el peor accidente que puede suceder a bordo. ¿Por qué? Es fácil: un incendio siempre te obliga a desalojar el barco y en un naufragio es muy probable que puedas permanecer sobre cubierta; un incendio conlleva serios problemas de explosión de carburante, intoxicación y contaminación. Los siete tripulantes y los nueves pasajeros del barco resultaron ilesos, algunas calas en Ibiza no. 

El Aria S.F, 45 metros, antes 25 millones.

Sábado 13 de agosto. Cala de S´Estanyol (38 grados. 55.416 ´ N), una de las calas más bonitas de Ibiza, de mis preferidas, su entrada llena de piedras, con erizos y anémonas espanta a los turistas facilones.

El camino de bajada terroso, polvoriento, y el de subida, lleno de baches y empinado, solo es apto para iniciados. A pesar de eso, el chiringuito que corona S´Estanyol se llama “Cala Bonita”. Mi mesa favorita, que te recomiendo reservar previamente, es una de rafia para dos personas, fuera del tumultuoso comedor. La única sombra de la cala la proporcionan cuatro varaderos que los más madrugadores se disputan para protegerse el día entero del sol.

Uno de los pasatiempos preferidos es divisar en pelotas los chárteres que repletos de turistas planifican su aterrizaje en el aeropuerto y que según el viento sobrevuelan S´Estanyol o si cambia aterrizan por el Parque Natural de Salinas y no se les ve. En el agua flotan ya los restos de plástico del Aria S.F. que fue trasladado desde Formentera a la desembocadura del puerto de Ibiza y vigilado mientras el fuego lo terminaba de consumir.

La playa no se ha cerrado. Los turistas no se enteran, aunque se divisa la columna negra de humo del barco, pero entre los habituales ya hay preocupación. “Si hubiéramos apagado del todo el barco podría haberse desestabilizado y el vertido se hubiera descontrolado”, confirma Miguel Félix Chicón, responsable de Salvamento Marítimo. 25 millones de euros convertidos en humo negro, plástico flotante y un casco remolcado por el Guardamar Concepción Arenal que finalmente se dejó hundir en Cap Martinet a una profundidad aproximada de 15 metros para que los buzos pagados por la aseguradora pudiesen tapar los boquetes y reflotarlo.

El fuego se bebió la piscina, el gimnasio y los cinco camarotes como recordando que a Poseidón de vez en cuando le gusta mostrar sus fauces. 

 ¿Y el seguro? Ningún armador se permite botar un barco, y menos de ese coste y características, sin un seguro todo riesgo que incluya a cobertura de incendio. Otra cosa es que de los 25 millones de euros el seguro abone la totalidad o la prima (la de riesgo, claro) tenga una franquicia de un par de milloncejos. ¿Volverá a construirse Paolo Scuderi, armador, otro Aria S.F igual? Eso depende de la superstición, pero yo al menos le cambiaría el nombre, y dejaría a babor Cala Saona en mi próximo fondeo.

Portada del Diario de Ibiza, fundado en 1893 del viernes 19 de agosto: “Laboriosa limpieza de S´Estanyol”. Afectada también la pequeña Cala Oliveira, la playa de Roca Llisa, la “Moraleja” de Ibiza. Parte de los 45 metros de eslora flotan entre la posidonia, es una señal, Ibiza y Formentera soportan una presión medioambiental muy difícil de sostener. El equilibrio entre querer ganar cada vez más con una isla sostenida es cada vez más complejo.

El próximo 23 de agosto, en Cala Jondal, el restaurante del momento de Rafa Zafra, el equipo de Frances Llopis, al frente de la Ibiza Preservation Found, a la que pertenezco, organiza su cena/subasta anual para recaudar fondos. ¡Qué buen momento para que el armador del Aria S.F. Paolo Scuderi nos levante de la mesa con un buen aplauso! 

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