El blues de Almirante

Nos vamos. Levamos anclas. Han sido casi seis años desde que alquilamos la carísima oficina de la calle Almirante 9, más conocido por alojar el celebérrimo taller de Jesús del Pozo. Jesús se fue y las novias ya casi no vienen. Ahora nos toca a nosotros. Aún recuerdo cómo averigüé que el piso era la casa de Tito Ferreira, increíble editor e impresor, agitador cultural de la ciudad. ¿Casualidad? No lo parece.

En estos años he visto llorar a mucha gente entre estas paredes. Lloraban por desamor y también porque se nos  había caído una página de publicidad. Nos hemos reído como hienas y peleado bastante poco. Hemos fumado a escondidas. Cayó algún que otro whisky y según una de las caseras también hemos hecho el amor, aunque yo juro que no he visto nada.

He sido muy feliz en esta oficina que nos ha dado el calor necesario para inventar, para atrevernos. Éramos unos inconscientes y hoy somos editores. Empresarios del papel. Nos fuimos hace tiempo. Cuando encontramos el maravilloso local de la calle Hospital, frente a la ampliación de Jean Nouvel.

No fue fácil. ¿Dónde podría mudarse una editorial que quiere ser algo más que una editorial? La burbuja era ya anatema. El nudo se deshizo cuando apareció el Reina Sofía. Estaría guapo ir a buscar inspiración en el Guernica cuando nos dé el bajón. Olisquear las cazuelas pakistaníes de Lavapiés, imaginarse a la galerista Helga de Alvear diseñar su nueva expo. Encontramos una vieja linotipia. ¿Una fundición de tipos la nueva oficina de Spainmedia? Salam malecum.

Un año de permisos y otro de reforma. Hemos traído baldosas de Marrakesch, sillones diseñados por Arne Jacobsen en Copenhague; importado una cocina alemana de nombre Bulthaup para que amigos y anunciantes se pongan moraos; viejos sofás Chester gastados por uno y mil culos y lámparas

de Milá y Prouvé. Tendremos un pequeño plató, techos de madera, y cuatro ventanales mirando al Reina. Pero añoraremos Almirante. El ruido de sus suelos. Su patio de carruajes. Los cafés del Gades, los gazpachos del Olivier, el yonqui oficial pidiendo para un cortado, las motos siempre rugiendo y las jacarandas en flor.

Y también nos acordaremos de los que no vienen. Porque no nos vamos todos. Nos vamos los que quedamos. Algunos se fueron y aún nos quieren. Otros se fueron y ya no nos quieren. A otros los empujamos a irse (a veces con injusticia). Me acuerdo de todos.

En Hospital editaremos revistas, FashionTV España y una galería de fotografía que se llamará Spainmedia Garage. Empaqueten, compañeros.

Artículo publicado en Esquire por Andrés Rodríguez

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