Diez viejas razones para volver al cine hoy mismo

No hay excusa que valga. La razón para que vuelvas al cine, si no lo has hecho ya, no es que la experiencia sea segura ni tampoco que es una industria que te necesita. La experiencia es segura sí cumples las normas, como tantas otras, y pronto con la vacunación masiva el goce será el de siempre. La industria no te necesita porque hace tiempo que ha reinventado su futuro con producciones de exhibición híbrida en plataformas y pantallas -atrás quedó la polémica sobre si los Oscar o el Festival de Cannes debían premiar largometrajes producidos por empresas de streaming.

La razón para volver al cine hoy, ahora, -incluso dejando este artículo al llegar al punto seguido de esta frase- es que la experiencia cinematográfica no tiene parangón. A continuación sólo diez razones, hay muchas más, que apunté esta semana al salir cabizbajo de una sesión con el alma encogida y vivo, muy vivo.

Se llora mejor en el cine. Porque se llora con ganas, como se llora en tu cama a oscuras. En tu salón, aunque te arropes con una mantita de Ezcaray (@mantasezcaray) y medio litro de Häagen-Dazs, no se llora igual porque nadie te ve. Con la risa pasa lo mismo. La risa compartida, descacharrante, provoca siempre más risa. Recuerda cuantas veces te has reído al escuchar en la sala oscura otra persona con esa risa, medio loca, medio infantil, que multiplicó la tuya por mil, cuando ya la película estaba en la siguiente escena.

Ah y no te olvides, en la sala, las risas y los llantos quedan flotando y convierten el cine en un lugar mágico, mucho, mucho mejor que un supermercado de barrio (el destino de la mayoría de los que quebraron con la reconversión digital y la pandemia). Propongo a Juan Roig que con los locales que no le sirvan para montar un Mercadona abra cines, es un gran proyecto para Lanzadera.

Si vas un miércoles pensarás que es barato. Sentir la soledad de Francesc McDormand en Nomadland por 4,50 euros es muy, muy barato. La actriz, que también produce la peli, luce humanidad en esta historia basada en una novela de la periodista de la Universidad de Columbia Jessica Brudder y dirigida por la china norteamericana Chloé Zhao.

El cine te llevará a las librerías. La editorial Capitán Swing editó el año pasado la novela en que se basa la película en plena pandemia, cuando nadie podía aún moverse. Yo no desaprovecharía la oportunidad de ver Nomadlanden pantalla grande porque si eres de los que eliges primero el libro y luego la novela corres el riesgo de que por muchos premios que se lleve esta noche la quiten.

Amazon y sus trabajadores eventuales ocupan un papel protagonista en el film que te hará preguntarte si comprar el libro en “la cuenta corriente” de Jeff Bezos o en tu librero amigo. Si tras la peli o la lectura te da por comprarte una furgoneta -Brudder tiene una que se llama Halen en honor a Eddie Van Halen– y cagar dentro como la protagonista, comienza por conectarte con Furgoesfera ahorrarás tiempo y dinero.

Pasa la noche de los Oscar en vela. ¿Hace cuánto que no te acuestas una noche? Hoy tendremos luna gibosa creciente con casi un 90% de visibilidad así que si se te hace larga la espera puedes asomarte a la ventana y preguntarte como puede ser que sea la misma que verán los actores esta noche en Los Ángeles.

Ya sabes que hay que llegar a la noche en vela con las pelis vistas, con una porra entre amigos, con buena comida o con un Zoom entre colegas. Hay que verla en directo (los que ven mañana el resumen quedan descartados) para hacerse los chulitos por la mañana en el curro. Para romper la rutina. Para ver a las estrellas -el pasado jueves Jack Nicholson cumplió 84 años-, todos muy vestidos de gala y tú con el pijama de animalitos. Y también para seguir al día siguiente las cuentas de Gucci, Prada y Armani y ver como presumen de “colocar producto”.

Y para soñar qué harías tú si te dieran una bolsa con productos -los americanos la llaman la “Everyone Wins” (todos ganan) valorada en 275.000 dólares-. Este año incluye -entre otros- desde chocolatinas, sesiones de entrenamiento con el famoso Alexis Seletzky, una liposucción con el Dr. Thomas Su a un alojamiento de cuatro noches en el Golden Door spa en Southern California valorado en 12.000 dólares. El coste por colocar tu producto en la bolsa oscila entre los 4.000 dólares y los 25.000 si la quieres esponsorizar.

Claro que puedes vivir la vida de otros. No escribo sobre la identificación con los personajes sobre el lienzo blanco, claro, sino sobre lo que te pasará si te compras en taquilla las memorias de Enrique González Macho (74), el “Jorge Herralde” del cine independiente. Las encontrarás en los cines Renoir. Amazon también las vende, pero yo las compré allí: “Dos entradas y unas memorias, por favor”. Te aseguro que a la taquillera la harás feliz.

Abraza a los héroes de la exhibición. En Ibiza, para los que viven allí todo el año, la familia Regio defiende a capa y espada su cine Regio en el turbulento San Antonio de Portmany. Propiedad de los hermanos Torres (Roberto, Sergio, Ángel, Alejandro y Vicente), es un cine enorme para los tiempos que corren – 640 butacas- que sigue programando. No hay casi empleados, los propios hermanos gestionan el día a día. La sala estuvo cerrada del 14 de marzo hasta el 7 de agosto de 2020. Solo abrió el 27 de junio para presentar el documental La máscara del pueblo. En primera línea, y el 24 y el 31 de julio para acoger dos proyecciones del ciclo Zinètic.

A estos héroes de la cinematografía merece la pena apoyarles. Desde que abrieron en 1972 las han visto de todos los colores, películas en blanco y negro también. Hoy proyectan Mortal Kombat a las 17.30.

Inaugura tus sesiones gourmet. La cultura es segura, el cine es seguro también. Está regulado que te puedes quitar la mascarilla si consumes comida o bebida durante la proyección. Te propongo una sesión ya preparada con producto gourmet, por ejemplo, una tableta de chocolate Pacari con Aceitunas o una onza de chocolate Pacari Sal de Cuzco creado por Santiago Peralta (Columbia Business School). Para beber una kombucha, la bebida hipster del momento. ¿Una marca? Komvida Kombucha, de la emprendedora Beatriz Magro.

En las salas de cine se puede emprender. Ya nadie edita aquellas hojas, con las fichas de las películas, que yo colecciono. Seguro que habría marcas dispuestas a patrocinar ese formato. En Todocolección hay un tipo que vende 417 fichas por 52 euros. ¿Habrá visto el vendedor las 417 películas? Muy buen regalo.

Aprovecha un ciclo de cine italiano en la Filmoteca para prepara tu próximo viaje a Roma. Giorge Grossi es la dueña en la ciudad eterna de Hollywood Tutto Sul Cinema (Todo sobre el cine), una de las tiendas de memorabilia cinematográfica más importantes de Europa. Compartida con Marco Castrichella, en el mostrador presumen del cartel de Dolor y Gloria de Almodóvar. Su aventura comenzó con un pequeño puesto portátil en Piazza Navona en 1989 donde la madre de Grossi vendía proyectores viejos y hasta hoy.

Caza los libros que salen en las películas. Cuando veas un libro en una película es muy probable que el que lo haya elegido sea Stephen Foster -nada que ver con el arquitecto- desde su librería en el West London. Foster busca los libros que le piden los directores para las escenas, los vende o los alquila, y también monta bibliotecas para aquellos que han pensado quedarse a vivir en Zoom y quieren que se vea que leen.

Foster tiene él mismo una película que puedes ir siguiendo en su cuenta de Twitter Bookcase Credibility (@bcredibility) que ya siguen casi 120.000 personas.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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