Diccionario Monzón, el ‘ABC’ de Wyoming

Que Chechu no es Wyoming lo aprende rápido el cronista cuando a alguno de sus amigos le pide su teléfono. Que El Gran Wyoming es Chechu una vez vencida la timidez a golpe de verborrea, es obvio. Ya lo contó en su primer libro de memorias ¡De Rodillas Monzón! (2016 Booket) que puedes encontrar en la red (y te lo llevan a casa) por poco más de ocho euros. ¡Qué barata es la memoria y que cara la desmemoria!

En esta segunda parte de portada carnavalesca, la vida según Chechu es un puñado pequeño de lecciones, pocas y bien claras. Si te la lees te ahorrarán el tiempo en el que se cobra sus tumbos y dinero, del que se burla, en fracasos.

Mi conclusión: este tipo necesita una cátedra. Las voces son mías, los entrecomillados de él, La Furia y Los Colores (412 páginas), el título del libro es suyo y también de Planeta, su editor. No se queden en el personaje, busquen a Chechu que es muy “Gran”.

Amor. “La capacidad de amar la música no está en relación directa con tu talento.”

Autoestima. “El ‘famoso’ es un estadio intermedio entre el ciudadano ‘no mediático’ y la ‘estrella’. Los famosos lo son por vivir de cara a la galería (…) Esa peculiaridad exige que la autoestima no decaiga. (…) El ‘famoso’ pierde la capacidad de escuchar (…)”.

Comfort. “El rock tenía un claro componente suburbial, la gente del Rollo provenía de la calle, de los barrios, no se crió en las mesas camilla tomando chocolate con bizcochos con las tías y las abuelas”.

Consumo. “En aquel tiempo previo a la telefonía móvil, a las redes sociales, a Internet, una generación pudo vivir en un espacio donde no había marcas de ropa”.

Decidir. “Opté por dejar que el tiempo decidiera por mí, coartada para no incorporarme a la rutina de la seguridad (…) porque el tiempo no decide absolutamente nada”.

Economía. “La vida es un proceso de degradación física (…) lo inteligente es buscar la seguridad, intentar amortiguar el impacto del futuro”.

Emoción. “Cuando salió el radiocasete y se podían grabar las canciones mientras se escuchaban, la emoción alcanzó el delirio”.

Empezar. “Se que lo de la mili solo se le puede contar a la pareja cuando se está empezando, porque es el momento en el que se traga con todo”.

Errores. “Uno de los grandes errores que comete todo ser humano es que reniega de su verdadero ser a cambio de nada. Estamos tan mediatizados por la productividad que rechazamos aquello que no rinde. (…)”.

Fenómenos. “Fenómeno curioso eso de que te tachen de ‘rojo’, porque los mismos que te cuelgan el sambenito te echan en cara que vayas de ello sin serlo”.

Gente. “La mayoría de la gente cree que está donde quiere, pero no es así”.

Humor. “Un amigo de mis padres que era pianista en el Teatro Martín (…) decía: ‘He tocado más culos que pesetas’”.

Jubilación. “Mi casa en Madrid esta en una zona plagada de residencias para la tercera edad, y siempre he pensando en lo bien que vivirían esas personas (…) si se desplazaran al otro lado del Estrecho y estuvieran al cuidado de aquellas familias (…)” -en referencia al nivel de vida de Marruecos y a los prejuicios de muchos españoles a instalarse allí-.

Madre. “Mi madre, como solía hacer en circunstancias de inestabilidad (…) se dedicó a almacenar legumbres”, cuenta Chechu ante la muerte del dictador.

Moda. “Me compré una chupa de cuero, que tenía un dedo de grosor, y que use durante muchos años tanto en invierno como en verano, razón por la que mis colegas la bautizaron con el nombre de ‘el isotermo’”.

Nada. “El Reverendo y yo nos dimos cuenta (…) que no queríamos nada, que no deseábamos nada, que era mejor sin nada a cambio de no hacer nada. ¿Qué ganábamos con aquello? Tiempo. (…) Tiempo ¿para qué? Para nada”.

Negligencia. “Los diferentes gobiernos dejaron que esta cuestión sanitaria”, la adicción a la heroína, “se convirtiera en un tema exclusivamente judicial, cargando a la Policía con un problema sanitario y social (…)”.

Neurosis. “El hecho de que los sistemas de alienación funcionen tan bien y vivamos bajo la amenaza permanente de la neurosis de renta deja campo libre a los pocos que saltan la valla del corral”.

Patria. “Si las cunetas siguen están llenas de ‘desaparecidos’ es porque ni siquiera se les ha dado la condición de asesinados, de ajusticiados. Por eso (…) personas de determinada edad, como yo, nacido en 1955, no sienten ninguna emoción por la ‘enseña nacional’ (…)”.

Profilaxis. “Los vendedores de condones del Rastro (…) pregonaban su mercancía como ‘pastillas pa la gripe’. (…) Venían metidos en una cajita de cartón con polvos de talco (…)”.

Rumbo. “El pelo largo me cerraba muchas puertas (…) Descubría que el pelo largo me facilitaba las coordenadas del rumbo que debía seguir, me desbrozaba el camino”.

Poesía. “Eres fea, flaca, floja, fregona, frágil y fría, frígida, flácida y fresca, tú me cortas noche y día. Si un día de una vez quieres hacer el amor, llámame que yo te haré el gran favor”. Letra de Chechu para Paracelso, su primera banda.

Sexo. “El poder tiene cogido al ciudadano por la región genital y el camino que ha trazado conduce inexorablemente a la esclavitud”.

Vocación. “Mi visión (…) era redefinir el término ‘vocación’ por aquello a lo que se llega a amar a través del estudio, la dedicación, el conocimiento profunda de una materia o una ciencia. (…) El resto de mis compañeros veían algo más en ese ejercicio de la medicina”.

Artículo publicado en El Español por Andrés Rodríguez

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