Cosas que debería dejar de hacer

De este septiembre no pasa. Con 45 tacos recién cumplidos, aprovecho este especial sobre Las edades del hombre y tomo (de nuevo) las riendas de mi vida. Así que ahí va mi examen de conciencia. Con los lectores como testigos me comprometo solemnemente a: desconectar el diccionario del iPhone que vuelve locos mis correos; pedir el frapuccino pequeño del Starbucks; dejar de creer que todo lo que sale en la tele es cierto; no pedir el Happy Meal del McDonald’s sólo por el regalo; frenar –siempre– cuando vea la luz ámbar; pasar del segundo fascículo de la colección Vinilos del jazz (o mejor pasar directamente de comprar el primero); dejar de creer que todo lo que se encuentra en Internet es cierto; olvidarme de buscar en iTunes versiones de AC /DC para acabar convenciéndome de que el original es mejor; no comenzar el diario por el final; abandonar la costumbre de revisar mis correos electrónicos en los semáforos hasta que el coche de atrás pita; no romper más portadas de Esquire con formatos extravagantes; ser sincero con mis hijos y no seguir diciéndoles que Spiderman y yo nos conocimos; asimilar que no está bien cambiarme de fila en el cine en cuanto empieza la película… Y sobre todo… dejar de entregar mi carta del director… el último día.

Artículo publicado en Esquire por Andrés Rodríguez

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